Poblamiento y
Evolución Cultural:
El extremo aislamiento de Rapanui,
no fue obstáculo para que el ser humano la
descubriese y colonizara, su pequeño tamaño
y recursos naturales limitados, contratastan con el
espectacular desarrollo cultural alcanzado por sus
habitantes; lo que ha estimulado el surgimiento de
variadas y fantasiosas interpretaciones que desvirtúan
los méritos alcanzados por este grupo humano,
reflejando el desconocimiento y los prejuicios de
muchos occidentales respecto de esta cultura.
Dejando de lado estas explicaciones
nos concentramos en las evidencias científicas
actuales e informaciones aportadas por la tradición
oral Rapanui. En efecto, la comparación de
los elementos linguísticos del Rapanui, nos
señalan que procede del Protopolinesio oriental,
parte de la gran familia de lenguas austronésicas,
habladas desde Madagascar y el archipiélago
Malayo, que ingresan a polinesia con sus primeros
pobladores a través de Tonga y Samoa y pueblan
polinesia desde Marquesas y Tahiti hasta Nueva Zelanda,
Hawai y Rapa Nui.
También investigaciones en
Antropología física, cultural y arqueológicas
apoyan el origen polinésico de su población.
Según estas hacia el siglo V de nuestra era
colonizadores procedentes probablemente de las islas
Marquesas se establecieron en Rapa Nui, iniciando
el asentamiento en el territorio, el establecimiento
de cultivos con especies vegetales introducidas desde
polinesia, la construcción de altares ceremoniales
(Ahu) y la Talla de esculturas megalíticas
(Moai), conceptos que si bien existen en el resto
de polinesia, en Rapa Nui alcanzan dimensiones monumentales.
Según una interesante versión
de la tradición oral, relatada por el Anciano
Pua Ara Hoa a Simeón Riroroko en 1910 y publicada
por Thomas Barthel en 1959, conocido como manuscrito
“E”; El territorio del Ariki (Rey) en
la tierra Maori de Hiva, llamada Marae Renga, así
como su segunda residencia, Marae Tohia, comenzaron
a inundarse de mar (I te aua ia a Roroi i pari mai
ai te vai ki runga ki te kainga), en tiempos del Ariki
Roroi a Tiki Hati; el cuarto en la línea genealógica
de 10 reyes ("Ariki Motogi"), que culmina
con Hotu A Matu’a (Hijo de Matu’a), el
rey colonizador de Rapa Nui que hoy conocemos por
Hotu Matu’a.
Hotu Matu´a solicita al adivino
Haumaka, miembro de su corte, la búsqueda de
una nueva tierra para salvar a su pueblo, en un viaje
astral el espíritu de Haumaka se desplazó
hacia el Este pasando por una serie de islas, hasta
alcanzar una octava tierra. En ella identifica a "Ko
nga Kope Ririva Tutuu Vai a te Taanga" (los hermosos
hijos de Te Taanga que están sobre el agua)
refiriéndose a los tres islotes frente al Rano
Kau, (Motu Kao kao - Motu Nui - Motu Iti ). El espíritu
de Haumaka recorre la Isla identificando un total
de 28 sitios con sus nombres, hasta llegar a la bahía
de Hanga Rau (Anakena), identificándola como
el sitio digno para el desembarco del Rey.
Siete exploradores son enviados
a descubrir la nueva tierra y preparar la llegada
de los colonizadores, estableciendo los primeros cultivos
de Uhi (ñame) en el cratér de Te Manavai
(Rano Kau). Finalmente se produce el arribo del Rey
Hotu Matu´a, y la Reina Avareipua, quienes desembarcan
en Hiro Moko y Hanga Ohiro, respectivamente (ambos
extremos de la Bahía de Anakena).
Al comparar las leyendas con las
evidencias científicas, resalta la coincidencia
que sitúa la tierra de origen de los Rapa Nui
en polinesia, al referirse a la tierra de Hotu Matu´a
como Maori, e identificarse como Hiva, existiendo
varias islas en las Marquesas con ese nombre (Hiva
Oa, Nuku Hiva, Fatu Hiva).
Siguiendo las leyendas de la Isla,
una vez establecidos en su nueva tierra, Hotu Matu´a
encomienda al Maorí (sabio) Ngatavake establecer
la división del territorio y el emplazamiento
de los asentamientos principales, contribuyendo así
a humanizar el espacio, hasta el momento desconocido.
Cabe destacar que recientes investigaciones han demostrado
el probable empleo de conocimientos astronómicos
y de geometría en la ubicación de los
primeros asentamientos, especialmente en el triangulo
imaginario conformado por Anakena (lugar de llegada
de Hotu Matu´a y Avareipua), con Akahanga (lugar
de descanso de Hotu Matu á) y Te Peu (sitio
del entierro de la Reina Avareipua).
En el siguiente milenio, conocido
como fase del Ahu Moai, la población aumenta
paulatinamente, así como el número de
asentamientos, los Ahu son ampliados y reciben Moai
cada vez de mayor tamaño, la sociedad se vuelve
más compleja y estratificada, y los clanes
rivalizan en poder, hacia el final de este período
de desarrollo cultural, estos se unen en dos confederaciones;
mientras las tribus de la mitad noroeste forman el
“Mata Tu´u Aro Ko te Mata Nui” con
su centro de poder en Anakena, y los clanes del sur
este conforman el “Mata Tu´u Hotu Iti
Ko te Mata Iti” con su centro de poder en Rano
Raraku – Tongariki. Este período culmina
con la deforestación de la Isla y el agotamiento
de los suelos, la falta de madera impacta a su vez
la pesca de alta mar, por la imposibilidad de construir
embarcaciones, viéndose seriamente afectada
la producción de alimentos.
Esta crisis desencadena una serie
de guerras entre las dos confederaciones, que debilitan
el poder de los Ariki Henua y la aristocracia descendiente
de Hotu Matu´a (Ariki Paka), aumentando el poder
de los Guerreros (Matato´a). Paralelamente comienza
el derribamiento de los Moai, y el abandono del culto
a los ancestros deificados que representaban las estatuas,
este período oscuro, conocido como Huri Moai,
culmina con el surgimiento del culto al Tangata Manu
(Hombre Pájaro), que determina el reordenamiento
del poder, al ser ejercido por el jefe del clan vencedor
por un año, esta última fase de desarrollo
cultural autárquica culmina en la década
de 1860 con las expediciones esclavistas, la llegada
de misioneros y las epidemias que determinan el fin
de la antigua cultura y llevan a su población
al borde de la extinción.
En las décadas siguientes
la población sobreviviente es obligada a abandonar
sus asentamientos ancestrales, y recluida en Hanga
Roa, destinandose el resto a la explotación
ganadera por compañías extranjeras,
la Anexión a Chile no cambia la situación
de explotación y aislamiento en que viven los
Rapanui, los que no fueron en la práctica considerados
como ciudadanos Chilenos, sin derecho de salir de
Hanga Roa y menos de la Isla, recién Chile
reaccionará en 1965, presionado por la rebelión
encabezada por el profesor Alfonso Rapu, dictando
una Ley que incorporará a la isla al país
y terminará con el aislamiento de los Rapa
Nui, sin embargo la tierra seguirá siendo controlada
en su mayor parte del el estado hasta la actualidad.
La vida actual de la isla está
caracterizada por el incremento del turismo, la expansión
urbana de Hanga Roa, el incremento de los matrimonios
mixtos de continentales y extranjeros con los Rapa
Nui, la emigración de Rapa Nui fuera de su
isla a estudiar o con sus nuevas parejas y la inmigración
de continentales y extranjeros, que le da un carácter
cosmopolita al poblado de Hanga Roa.